Los prisioneros del anexo psiquiátrico en una carta abierta proponen una AMNISTIA NACIONAL.
Los hombres mueren por lo que creen que es verdad, aunque en la realidad sea falso. Sin embargo no morirán por lo que saben que es una mentira.
Yo soy un salvaje. No comprendo como el orden jurídico y la cátedra perversa de artículos y decretos, números y parágrafos son más importantes que la dignidad humana. Las cárceles están llenas de seres inocentes.
Detrás de los muros están las detenciones ilegales y el letargo colectivo de estos prisioneros se convierte en otro “síndrome de Estocolmo”.
Hago uso de mi derecho a la razón aunque sin garantías y propongo: UNA AMNISTIA NACIONAL. En las cárceles no están todos los trasgresores, ni son trasgresores todos los que están; para los PRISIONEROS Y LOS REOS AUSENTES ESTAMOS PIDIENDO EL PERDON JUDICIAL.
El escenario espeluznante de las cárceles contiene todo germen patológico contrario a la resocilizacion.
¿Cómo pretender que aquellos a los que esta dirigida la resocializacion no se muestren perturbados, desorientados, escandalizados?
El orden legislativo exige un cambio radical.
Intervenir para que no continúen las cárceles saturadas de presos que ante la falta de garantías procesales no tienen otra alternativa que perforar la tierra, buscando una calle en la que continuaran siendo hombres perseguidos, no hombres libres.
Nuestras cárceles no son palabra esdrújula sino grave; algunos de estos laberintos son patrimonio histórico nacional, pero deben ser derrumbados estos muros sin historia y convertir sus rejas en maquinaria agrícola.
Como solución proponemos la creación de granjas experimentales por que queremos ser parte social y no parásito de familia, queremos recuperar nuestra identidad física y psíquica por que en el actual contexto, somos seres enfermos.
Acudimos a la constitución y a la inviolabilidad de nuestros derechos humanos, aunque sabemos que lo humano esta puesto en entredicho. Por cada hombre encerrado mueren diez en el proceso de resocializacion. ¿Y quien responde por las mentes atrofiadas por la guillotina del reglamento?
Pedimos estudio y trabajo por que la ignorancia y desocupación conducen al desanimo y la desesperación y son peores que una condena a trabajos forzados; queremos ser tratados como hombres y como seres responsables de nuestros actos.
Locura, genio y santidad; pertenecen al mismo gremio y deben tener la misma reputación y prestigio, pero una civilización enferma solo dará frutos para la muerte .En el aislamiento han metido nuestro corazón en cabezales de hierro.
De nuestra sociedad rechazamos sus estructuras, denunciamos sus mecanismos y desconfiamos de sus logros aparentes por que conocemos la ficha antropométrica del negocio penitenciario y esperamos sin temor a las represalias; la casta dominante compra a sus enemigos o los mata y a mi no me ha podido comprar.Mi caso requiere asilo político y me han dado asilo psiquiátrico.
martes, 25 de noviembre de 2008
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